Psicología infantil y adolescente en Barcelona
Acompañamiento psicológico para niños, niñas y adolescentes ante dificultades emocionales, conductuales, familiares o experiencias adversas.
Infancia y adolescencia
Cuando un niño o adolescente está pasando por un momento difícil, no siempre es fácil saber qué está ocurriendo ni cómo acompañarlo.
A veces el malestar aparece como ansiedad, tristeza, irritabilidad, cambios de conducta, inseguridad, aislamiento, dificultades en casa o en el colegio o problemas en las relaciones. En otras ocasiones aparece después de una separación, una pérdida, una experiencia de violencia, una situación traumática o un cambio importante.
No todas las dificultades tienen el mismo origen ni necesitan la misma respuesta. Por eso, antes de intervenir, necesitamos comprender qué está ocurriendo y qué significado tiene para cada niño o adolescente.
En Llavors de Futur ofrecemos acompañamiento psicológico adaptado a cada etapa evolutiva, teniendo en cuenta tanto al niño o adolescente como las relaciones y contextos en los que se desarrolla.
Acompañamos a niños, niñas y adolescentes que están atravesando situaciones como:
Preocupaciones, miedos, inseguridad o dificultades que interfieren en su día a día.
Cambios persistentes en el estado de ánimo o dificultades para gestionar emociones intensas.
Cuando las emociones o determinadas conductas resultan difíciles de comprender o manejar.
Inseguridad, autocrítica, dificultades para relacionarse o pérdida de confianza en uno mismo.
Aislamiento, conflictos, dificultades para establecer relaciones o situaciones que generan malestar.
Conflictos, cambios en la estructura familiar o situaciones que están afectando a la convivencia.
Malestar asociado al colegio o instituto, relaciones con iguales, adaptación o cambios en el funcionamiento habitual.
Acompañamiento ante situaciones que pueden generar incertidumbre, tristeza o dificultades de adaptación.
Acompañamiento especializado cuando una experiencia adversa ha dejado una huella emocional significativa.
Dificultades emocionales, relacionales o familiares asociadas a esta etapa de importantes cambios.
Comprender lo que hay detrás de una dificultad permite plantear un acompañamiento más ajustado a las necesidades de cada caso.
Cuando un niño se enfada constantemente, deja de participar, evita determinadas situaciones, se aísla o tiene dificultades para regularse, la conducta es solo una parte de lo que necesitamos comprender.
Nos preguntamos qué puede estar ocurriendo, qué factores están influyendo y qué recursos necesita el niño o adolescente y su entorno.
Por eso, nuestro trabajo tiene en cuenta no solo a la persona, sino también sus relaciones familiares, escolares y sociales.
En vídeo
Entrevista a Anna Gas, psicóloga de Llavors de Futur, sobre cómo acompañamos a niños, niñas y adolescentes, y sobre el papel de las familias y las redes sociales.
El acompañamiento se adapta a las características y necesidades de cada etapa del desarrollo.
Cuando es necesario, incorporamos también el trabajo con madres, padres o cuidadores para comprender mejor las dificultades y favorecer formas de acompañamiento ajustadas a las necesidades del niño o niña.
La adolescencia implica importantes cambios personales, emocionales y relacionales. Damos especial importancia a construir un espacio en el que el adolescente pueda expresarse y ser escuchado, sin reducir lo que le ocurre únicamente a su conducta.
Cuando es necesario, trabajamos también con la familia para comprender mejor la situación y acompañar los cambios que puedan ser necesarios.
Enfoque
Nuestro enfoque es principalmente sistémico y sensible al trauma, integrando herramientas de diferentes modelos psicológicos según las necesidades de cada proceso.
Comprender qué ocurre cuando las emociones se intensifican y desarrollar recursos para afrontarlas de una manera más ajustada.
Trabajar sobre preocupaciones, miedos, inseguridad, evitación y otras dificultades que pueden estar interfiriendo en la vida cotidiana.
Tenemos en cuenta cómo influyen las relaciones familiares, escolares y sociales en las dificultades y en las posibilidades de cambio.
Acompañamos las consecuencias emocionales que pueden aparecer después de experiencias que han desbordado los recursos de afrontamiento de un niño o adolescente.
Cuando es necesario, incorporamos el trabajo con madres, padres o cuidadores. El objetivo no es responsabilizar a la familia de las dificultades, sino comprender conjuntamente qué está ocurriendo y qué puede ayudar.
No es necesario esperar a que el malestar sea muy intenso para consultar. Puede ser conveniente pedir orientación cuando observas cambios que se mantienen en el tiempo en:
También cuando tienes la sensación de que las estrategias que hasta ahora funcionaban ya no son suficientes.
Una primera consulta puede ayudarte a comprender mejor qué está ocurriendo y valorar qué tipo de apoyo puede ser adecuado.
Familias
Las dificultades de un niño o adolescente pueden afectar a toda la familia. Por eso, en algunos procesos trabajamos también con madres, padres o cuidadores para comprender las necesidades del menor y encontrar formas de acompañamiento más ajustadas.
El objetivo no es buscar culpables, sino comprender qué está ocurriendo y qué puede ayudar.
Servicios relacionados
Dar el primer paso
Dar el primer paso no siempre es fácil. En la primera toma de contacto podemos conocer qué está ocurriendo, resolver tus dudas y valorar si nuestro acompañamiento puede ser adecuado para vuestra situación.
Si no tienes claro qué tipo de ayuda necesitáis, puedes contactar con nosotras y explicarnos brevemente vuestra situación.
A explicar qué está ocurriendo y valorar qué tipo de acompañamiento puede ser adecuado para ti.